miércoles, 20 de mayo de 2020

Boletín desinformativo de la mañana, año VIII, número 1625

 


A ver, que todavía hay clases...

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Amanece que no es poco:
"Rezad por la Iglesia. Pero no les deis ni un céntimo. Su propia medicina."
El III Barón d'Holbach (Textos escogidos)

Bellas tradiciones españolas: pegar portazos y beber vinos caros.
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Hoy, por causas ajenas a nuestra voluntad, el Boletín Desinformativo va a ser muy breve. El tiempo da de sí lo que da de sí..., ná. Y es pena porque tenemos a Tezanos rozando el Parnaso de la sociología, o yo qué sé.

A los españoles nos parece bien mantener el estado de alarma mientras dure la pandemia, y es razonable, no sé si con el entusiasmo que él dice, pero razonable

A los españoles nos encantan las pandemias porque mejora nuestra economía familiar. Vale que en casa hemos ahorrado estos dos meses a base de no pisar la calle y que no habremos sido los únicos..., pero, hombre, decir que nos va bien cuando los cierres y los despidos se han convertido en la principal característica de nuestra economía..., pues no sé yo...

Por lo demás, sube Ciudadanos, con gran cabreo "popular", porque es bien sabido que en España sólo puede haber dos tipos de encuestas, las que ponen bien al PP y las que se revuelcan en las tinieblas del error.

Ciudadanos, que, al paso que vamos, se va a quedar en Ciudadana. Ahora el portazo lo pega, con su habitual "elegancia", el millonario Marcos de Quinto. Claro, se les fue el ala moderada cuando Rivera los quiso hacer ultras; ahora se les marcha el ala derecha cuando, contra todo pronóstico, Arrimadas ha decidido no ser tan ultra como se esperaba de ella. No, si al final va a ser verdad que es un partido de centro..., bastará con esperar a que sólo queden los tres o cuatro de centro que debe haber en este país...

Lo bueno del pensamiento de Engels es su adaptabilidad. A la vista del barrio de Salamanca, hemos pasado del "proletarios del mundo, uníos", al "pijos de barrio caro, uníos"; y no sólo eso, porque viendo las imágenes de la Barceloneta, qué menos que un "vigoréxicos del mundo, uníos". Polimorfo Engels.

Y siguen las cazurroladas..., perdón caceroladas..., patrióticas por más señas. Con un concepto un tanto ultra y excluyente de lo que es la patria, pero bueno, ellos son así y no van a cambiar. Que me parece bien, porque el derecho de manifestación no está suspendido y basta con tener cuidado..., que es lo que ya no sé si tienen.

Los que decían que las manifestaciones propagaban el virus son los mismos que ahora se manifiestan. A ver, que el tema coherencia quizás lo llevan un poco así regulín, pero bueno, oye, que es lo suyo...

Además, ya saben que esto es espontáneo..., ¿cómo el Tsumani Democratic catalán?

Dice el "popular" García Egea que el Gobierno de España podría estar pensando, en caso de rebrote, echar la culpa a los manifestantes de las caceroladas. Es una posibilidad, pero no lo veo yo factible, eso equivaldría a que el Gobierno de España hiciese suyo el discurso del PP que echó la culpa de la pandemia a las manifestantes del Día de la Mujer.

A ver, que si así fuera, menudo éxito para PP y VOX que el PSOE les copiara el discurso..., porque ese ha sido su discurso..., su único discurso: muchas culpas y ni una sola solución.

Lo que les decía hace unas semanas: El Síndrome "popular" de Una Cosa y Su Contraria.

¿Creo yo que los de la cazurrolada propagan la enfermedad? Miren, la enfermedad se propaga en todas partes. En familia. En el Metro. En la plaza. En el autobús. En el supermercado. No es cuestión de qué se hace, sino de que el virus es capaz aprovechar todos y cada uno de nuestros actos. Luego, ya, si queremos la bronquita moñas de las feministonas malas y los paletos buenos..., eso ya..., es la cantinela de todos los días.

Escraches a Ábalos e Iglesias. Pues les digo lo que les decía cuando se le hacían a los "populares": no me gustan, no participaría en uno, pero les va en el sueldo.

Mientras no haya violencia y se respeten unos límites racionales, el derecho a interpelar a los políticos me parece perfectamente asumible.

Hoy no hay tiempo para más.

Vamos, digo yo que ya se veía venir, pero ha sido Ana Rosa Quintana la que ha roto el fuego: hay que convivir con el virus. Dicho en plata: el que se muera, que se joda, pero los empresarios tienen que obtener beneficios. Dice que no es nuevo, que ya vivimos con el SIDA..., que para mí que lo que hace la gente no es vivir con el SIDA sino protegerse del SIDA que, por lo demás, es de transmisión sexual y no se contagia con la facilidad que lo hace el coronavirus. Pero el mensaje está ahí, la derecha dice que hasta aquí podíamos llegar y que ahora lo que prima es la economía. Desde luego, es indudable que no se puede permitir que nuestro país, ni ningún otro país se vaya a la ruina, por supuesto que no. Y eso implica, precisamente, la necesidad de ir retomando la actividad extremando las precauciones. Pero el trasfondo del recado que nos transmite Ana Rosa Quintana no es ese, sino que al comercio y a la industria se viene a generar beneficios y no valores éticos ni sanitarios. Es el matiz. Nada nuevo, salvo que, en ocasiones como esta, el cinismo se nota un poquito más que de costumbre. Sólo eso. Ya les digo. Es el matiz.

Las desinformaciones de hoy han sido desfiguradas a partir de Radio Nacional de España, Cadena SER, Público y el Huffington Post. La viñeta de hoy se la hemos robado a Acidoenlared.

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